Antes de que existiera Herrera, aquí rugían las sandalias de los soldados romanos. Bajo los pies de los y las herrerenses descansa Pisoraca, el campamento clave que cambió el destino de las Guerras Cántabras. ¿Te atreves a reclutarte en la historia?
Pues acércate al Aula de Arqueología. A través de recreaciones fidedignas, restos de cerámica sigillata y materiales de construcción legionaria, el centro permite entender cómo era la vida en un castrum romano. Podrás ver de cerca la muralla que protegía el asentamiento y descubrir por qué esta ubicación, entre los ríos Pisuerga y Burejo, fue elegida por el mismísimo Augusto para pacificar el norte de Hispania.
¿Serías un buen legionario? Ven a descubrir los secretos de Pisoraca y reserva tu plaza para los talleres de arqueología familiar