Alquilar la casa del pueblo también puede tener ventajas fiscales

Poner en renta tu vivienda rural puede ser una forma de contribuir al futuro de Herrera.

Para muchos propietarios, poner su vivienda en alquiler no responde principalmente a una decisión económica; lo ven como una aportación para que el municipio siga teniendo vida, facilitar la llegada de nuevas familias o ayudar a que los jóvenes puedan emanciparse y seguir viviendo en él. La renta que se obtiene es, por supuesto, un factor que se tiene en cuenta, pero muchas veces ocupa un segundo plano.

La renta de alquiler, además, difícilmente puede compararse con la que puede obtenerse por una vivienda similar en una ciudad. Las diferencias en el precio por metro cuadrado son importantes y el mercado rural es mucho menos atractivo.

A esto se suman otras barreras que pueden hacer que un propietario dude antes de alquilar: el miedo a los impagos o desperfectos, la complejidad de algunas gestiones o el desconocimiento de la normativa. Como explicábamos en nuestro artículo anterior sobre el miedo a alquilar, existen profesionales, seguros y recursos que pueden ayudar a reducir muchas de estas preocupaciones.

Pero hay otro aspecto que también conviene conocer: la fiscalidad. Alquilar una vivienda tiene consecuencias fiscales y, dependiendo de las circunstancias, determinados gastos relacionados con el alquiler pueden ser deducibles en el IRPF. Entre ellos pueden encontrarse gastos de conservación y reparación, determinados gastos de financiación, tributos y otros gastos necesarios para obtener los ingresos, así como la amortización del inmueble.

Además, en el ámbito estatal existe para el ejercicio fiscal 2025 una reducción sobre el beneficio neto positivo obtenido por el alquiler de viviendas, cuya aplicación depende de las características del contrato y de que se cumplan determinados requisitos.

Es decir, una vez tenidos en cuenta los ingresos y los gastos fiscalmente deducibles, la normativa contempla en determinados casos una reducción de la cantidad que finalmente queda sometida a tributación.

¿Qué tiene tu comunidad autónoma al respecto? 

Castilla y León también cuenta con medidas fiscales relacionadas con la vivienda y con ayudas para determinadas reformas de viviendas que se destinan al alquiler. Por eso, cuando una vivienda necesita una reforma antes de poder alquilarse, además de analizar el coste de las obras, puede ser interesante comprobar si existe alguna ayuda pública o medida fiscal que pueda facilitar que esa vivienda se ponga en alquiler.

Ahora bien, hay una cuestión importante: las medidas fiscales y las ayudas pueden cambiar de un año a otro. Las deducciones, reducciones, requisitos y porcentajes aplicables en 2025 no permiten saber cuáles serán las condiciones para los alquileres de 2026 y los años siguientes. Por eso, la fiscalidad puede ser un incentivo adicional que conviene conocer, pero no debería ser el criterio decisivo para decidir si alquilar una vivienda.

En definitiva, alquilar la casa del pueblo suele responder a razones que van mucho más allá de la rentabilidad. Puede ser una forma de facilitar que una familia encuentre un hogar, que un joven pueda emanciparse o que nuevos vecinos puedan instalarse en Herrera.

La renta, las ayudas, los costes y las medidas fiscales son elementos que conviene valorar conjuntamente. Y aunque la fiscalidad pueda cambiar, la oportunidad de contribuir a que una vivienda esté habitada y a que Herrera siga teniendo vecinos permanece.

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