El proceso de fortificación de Herrera de Pisuerga culmina con la construcción del Castillo hacia 1217, momentos de los primeros señores de la villa bajo el linaje de los Lara.
El sistema de bodegas están documentadas en Herrera de Pisuerga desde la Edad Moderna entre los siglos XVIII y XIX. El mayor foco de ellas se corresponde con las edificaciones de la Plaza Mayor (Plaza José Antonio Girón).
Por un privilegio de donación de Juan I (1379), se concederá el señorío de esta villa a Pedro Fernández Velasco y la propiedad de este castillo. Con este linaje, se implantará la figura del Mayorazgo (herencia de bienes al mayor de los hijos).
La pirámide de la sociedad estamental herrerense será encabezada por esta familia y, en su órbita, girarán una serie de infanzones o hidalgos (ricos hombres). Los impuestos señoriales seguirán recayendo sobre los vecinos pecheros, ampliándose la exención fiscal a caballeros, infanzones y hombres nuevos.
Las autoridades eclesiásticas se organizan bajo diócesis, con fórmulas de divisiones internas como el Arcedinazgo (territorio de su jurisdicción) y Arciprestazgo (administración de diócesis, englobando parroquias).
Entre las iglesias dependientes de Herrera en 1345 ya figuran Ventosa, Henestar y Vilabermudo.




