Las excavaciones arqueológicas en Herrera de Pisuerga (Palencia) continúan transformando nuestra comprensión sobre el proceso de conquista y romanización del norte peninsular. Los trabajos de prospección e intervención en el subsuelo de la localidad han sacado a la luz un hallazgo de excepcional valor histórico: la presencia de dos campamentos romanos superpuestos en una misma localización estratégica.
Este descubrimiento confirma a la antigua Pisoraca como una de las plazas militares y logísticas más determinantes del Imperio Romano durante las Guerras Cántabras y las décadas posteriores. En Territorio BIC, analizamos la trascendencia de este hito arqueológico, el equipo detrás de la investigación y el valor que aporta al patrimonio cultural de la provincia de Palencia.
Investigación de vanguardia: ¿Quiénes están detrás del hallazgo?
Este avance no es fruto del azar, sino del trabajo continuado en el marco del proyecto de investigación Arqueología y arquitectura civil y militar en el norte de Hispania.
Las labores de prospección y excavación están coordinadas por la Unidad de Arqueología de IE University y cuentan con la dirección científica de un equipo de arqueólogos de reconocido prestigio:
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Dr. Pablo Arribas Lobo y Dra. Olivia Reyes Hernando, codirectores del proyecto.
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Alejandro Antolín Abad, como parte del equipo directivo.
Según destacan los responsables del proyecto, la ampliación de la superficie excavada en el sector oriental de las antiguas eras ha sido clave para delimitar la orientación y extensión del recinto militar. Este trabajo confirma que no se trataba de un asentamiento temporal efímero, sino de un auténtico castra hiberna (fortificación permanente).

Herrera de Pisuerga (Pisoraca): Enclave defensivo del Imperio Romano
Para comprender la magnitud de este hallazgo, es fundamental contextualizar la relevancia geográfica de Herrera de Pisuerga. Situada estratégicamente en la confluencia de los ríos Pisuerga y Ojeda (y cercana al Burejo), esta posición otorgaba al ejército romano un control visual y logístico privilegiado sobre las vías de comunicación entre la Meseta y la cornisa cantábrica.
Durante la fase de pacificación del norte hispano, comandada bajo el principado de Augusto, las legiones romanas necesitaban bases operativas sólidas. Pisoraca se convirtió en la sede de unidades legendarias como la Legio IV Macedonica, encargada de asegurar el territorio, levantar infraestructuras y consolidar la administración romana.
De «Herrera I» a «Herrera II»: ¿Qué revela la superposición de estructuras?
El elemento diferenciador de esta reciente intervención radica en la superposición estratigráfica de dos recintos militares. Lejos de tratarse de un asentamiento único y estático, el registro arqueológico demuestra una clara evolución diacrónica y urbanística del campamento romano:
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Herrera I: Corresponde a la primera fase militar del campamento, vinculada a los despliegues iniciales tras las guerras contra astures y cántabros.
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Herrera II: Representa un segundo recinto superpuesto que evidencia la reestructuración y reforma del espacio ante las nuevas necesidades defensivas y logísticas de las tropas acantonadas.
Como explica el arqueólogo Pablo Arribas, el ejército romano solía desmantelar o transformar sus propias estructuras al reformar el recinto. Por ello, ambas etapas responden a planteamientos urbanísticos distintos desarrollados entre las últimas décadas del siglo I a. C. y los primeros siglos de nuestra era.
La excavación de fosos (fossae), empalizadas y restos de adobes o madera permite comparar las distintas técnicas de arquitectura militar. Asimismo, el análisis de materiales hallados —como cerámica (terra sigillata), indumentaria militar (militaria) y numismática— permitirá precisar con rigor la datación exacta de cada fase.
Implicaciones para el Patrimonio y el turismo cultural en Castilla y León
El hallazgo de estos dos campamentos refuerza la posición de la provincia de Palencia como un referente nacional en arqueología e historia romana, sumándose a otros hitos patrimoniales de primer orden como la Villa Romana de La Olmeda o la Villa Romana de La Tejada.
Desde la perspectiva de Territorio BIC, estos hallazgos subrayan la importancia crucial de:
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Inversión continua en investigación: La arqueología científica es la base indispensable para rescatar y poner en valor nuestro legado histórico.
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Protección del suelo patrimonial: Garantizar la conservación de los yacimientos mediante figuras de protección patrimonial y planteamientos urbanísticos respetuosos.
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Divulgación accesible: Trasladar los avances científicos a la ciudadanía para fomentar el orgullo de pertenencia y dinamizar el turismo cultural sostenible en las zonas rurales.
Conclusión: El mapa romano de Palencia se sigue completando
El descubrimiento de los dos campamentos romanos superpuestos (Herrera I y Herrera II) en Herrera de Pisuerga es un recordatorio de que nuestro subsuelo guarda aún capítulos enteros por escribir. La antigua Pisoraca vuelve a alzarse como un faro de conocimiento que nos conecta directamente con las legiones que cambiaron el rumbo de la Península Ibérica hace más de dos milenios.
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